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El 29 de junio se cumplen 40 años de la Copa del Mundo obtenida en México ´86. Días después, gran parte del plantel campeón visitón la Basílica de Luján. Compartamos juntos algunos recuerdos de aquel momento.
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Vivimos días especiales, el Mundial de Fútbol pareciera que nos regala un momento de alegría y comunión bajo una misma intención, un mismo sueño. El fútbol, en la Argentina, como en el mundo, está forjado en táctica, talento y, por supuesto, una fe inquebrantable. Hoy recordamos un aniversario de aquel emotivo tiempo en que la Selección Argentina campeona del mundo en México 1986 interrumpió la euforia de los festejos para cumplir con una promesa sagrada: llevarle la Copa del Mundo a la Virgen de Luján.
Tras la histórica consagración del 29 de junio en el Estadio Azteca, y luego de la inolvidable marea humana que los recibió en Plaza de Mayo, una comitiva del plantel —encabezada por figuras emblemáticas y el propio cuerpo técnico de Carlos Salvador Bilardo— se trasladó hacia el Santuario de Luján.
«Las promesas se cumplen». Bajo esa premisa, el trofeo más deseado del planeta ingresó al Altar mayor de la Basílica Nacional; ante la mira de María, Patrona del Pueblo.
En un signo de fe y comunión con el pueblo, aquel día, la tranquilidad habitual de Luján se transformó en una fiesta. Miles de fieles y fanáticos se concentraron en la plaza Belgrano para ver de cerca a sus héroes, quienes, con total humildad, caminaron entre la gente para ofrendar el título a la Virgen.
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Fue un gesto que agigantó aún más el idilio entre la gente y aquel equipo comandado por Diego Armando Maradona. No se trataba solo de ganar, sino de agradecer el esfuerzo, la mística y el milagro de haber alcanzado la gloria eterna.
A 40 años de aquella gesta, la imagen de la Copa en el Altar de Luján sigue siendo un símbolo de identidad nacional: el fútbol y la fe unidos en un solo corazón; en un signo de religiosidad popular.
Hoy, desde Luján, ponemos bajo el Manto de nuestra Madre el esfuerzo y la dedicación de cada uno de los deportistas y de todas aquellas personas que desde el rol y lugar que se les encarga, trabajan por una alegría común para todo el Pueblo Argentino.