Este día representa la alegría por la venida muy cercana. El cuarto Domingo de Adviento, comprende el tiempo con un mensaje de preparación profunda del misterio de la Navidad.
Cada domingo se enciende una vela y se realiza una oración en familia. Este Tercer Domingo de Adviento se suele encender la vela rosada se preanuncia ya la alegría porque está cada vez más cerca el día de la venida del Señor.
Celebramos la fiesta dentro del tiempo del Adviento, un tiempo de espera donde Dios cumplirá lo que nos ha prometido. Dentro de este contexto del Adviento la fiesta de la Inmaculada aparece como un faro que acrecienta nuestra esperanza.
Celebramos el segundo Domingo de Adviento, en este día encendemos la segunda vela que es de color morado. Caminamos con la esperanza de la venida del Señor.