Misa en Memoria del Papa Francisco, a un año de su fallecimiento

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Una jornada de conmemoración y memoria agradecida, alimentada de significación y profunda emoción se vivió el pasado martes 21 de abril en la Basílica y Santuario Nuestra Señora de Luján. Bajo un cielo que alternaba nubarrones con destellos de luz, miles de fieles se congregaron para dar gracias por la vida y legado espiritual del Papa Francisco, en lo que fue la Misa central en su memoria en suelo argentino.

En un clima de fe; desde las primeras horas de la mañana, las columnas de fieles —muchos de ellos provenientes de barrios populares y movimientos sociales— se acercaron por la plaza Belgrano. El ambiente no ha sido de una tristeza desoladora, sino de una serena gratitud. Banderas argentinas con crespones negros y fotos de un Francisco sonriente marcaron el paisaje visual durante todo el día.

La Eucaristía como signo de austeridad, humildad y gratitud. Presidida por el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Marcelo Colombo, en el marco de la 128ª Asamblea Plenaria del Episcopado; acontecimiento propicio para la llegada de “todos, todos, todos”, los obispos de la Iglesia que peregrina en la Argentina en procesión al Santuario de nuestra Madre de Luján.

El Altar fue cuidado con flores blancas, una imagen de Francisco y la siempre cercana mirada de la Virgen de Luján, a quien Francisco le profesaba una devoción inquebrantable. Concelebraron la Santa Misa el arzobispo de Córdoba, cardenal Ángel Rossi SJ y el obispo de Jujuy, monseñor Daniel Fernández; vicepresidentes de la CEA, I y II respectivamente. Acompañaron en el Altar el arzobispo de Mercedes-Luján, Jorge Eduardo Scheinig y los cardenales Mario Poli (emérito de la arquidiócesis de Buenos Aires), Luis Villalba (emérito de la arquidiócesis de Tucumán) y el arzobispo de Santiago del Estero, Vicente Bokalic, primado de la Argentina.

La Homilía se centró en el concepto de la «Cultura del Encuentro». Monseñor Colombo recordó a Francisco no solo como un líder religioso, sino como un incansable constructor de puentes en un mundo fragmentado.

El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina destacó por seguir el estilo que caracterizó al pontífice: sencillez y cercanía. Resaltando a Francisco como un verdadero Pastor con «Olor a Oveja»; la Iglesia como «Hospital de Campaña»; la «Cultura del Encuentro» frente a la Polarización; El Cuidado de la «Casa Común» y la constante el reconfortante llamado a la paz y al “recen por mí”.

«Hoy, en esta Basílica de Luján, somos nosotros los que le pedimos a la Virgen que lo cuide a él, mientras nosotros intentamos caminar por la senda de humildad que él nos marcó», concluyó monseñor Colombo.

En momento de silencio absoluto de cinco minutos, un gesto de gratitud sobrecogió a la multitud, roto solo por el sonar de las campanas de la Basílica que resonaron en todo Luján. Un homenaje en comunión y adhesión para un Pastor que cambió la narrativa de la Iglesia en salida, devolviéndola a «las periferias» y recordándole al mundo que el poder es, en realidad, servicio.

El Pueblo peregrino como fiel protagonistas ha sido un hito destacado de la jornada, su composición e integración. Se vio una convivencia dada por la participación de autoridades y referentes políticos de todos los signos compartiendo el mismo templo.

Del mismo modo, referentes de otros credos (judíos, musulmanes y evangélicos) presentes en un gesto de ecumenismo real.

Los «predilectos» de Francisco; personas en situación de calle, jóvenes en recuperación de adicciones y ancianos, quienes ocuparon lugares de relevancia en la nave central.

Este 21 de abril de 2026, primer aniversario de la Pascua de Francisco nos deja como signo sobresaliente que la Misa en Luján no fue un acontecimiento de cierre, sino una reafirmación de un legado. La frase que más se escuchó entre los asistentes, a modo de mantra, fue el ya eterno «Recen por mí» de nuestro querido Papa Francisco.

El Santuario de Lujan, con su arquitectura imponente, quedó pequeña ante la magnitud del afecto. Argentina despidió a su hijo universal con la misma mezcla de humildad y fuerza con la que él caminó por los pasillos de la Santa Sede como signo de Pastor Universal.

“Mirando a María y dejándonos mirar por Ella”, Gracias querido Francisco, rezamos eternamente por vos.

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Buenos Aires (Luján), martes 21 de abril de 2026.
«Luján; casa de todos, todos, todos»
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