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Con mucha alegría, desde el Santuario de Nuestra Señora de Luján queremos llegar a cada uno de ustedes en esta Navidad.
Celebramos el misterio grande y sencillo de un Dios que nace entre nosotros, que se hace cercano, frágil y humilde, para regalarnos su paz. En medio de un mundo herido por tantas inquietudes y divisiones, volvemos a Belén para aprender a mirar, para dejarnos sorprender por Jesús que nace y nos invita a confiar, a reconciliarnos y a comenzar de nuevo.
Esta Navidad queremos ver a Jesús: en el silencio del pesebre, en el rostro del hermano, en la ternura de los gestos sencillos, en el deseo profundo de paz que habita nuestros corazones. Él viene a quedarse, a caminar con nosotros y a encender una esperanza que no defrauda.
Que María de Luján, Madre que cuida y acompaña, nos ayude a acoger al Niño Jesús y a ser mensajeros de su paz en nuestras familias, comunidades y en cada rincón de nuestra patria.
Les deseamos una Santa y bendecida Navidad, colmada de fe, esperanza y paz.