La historia de la Peregrinación Juvenil a Luján: 52 años caminando hacia la Madre

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La Peregrinación Juvenil a Luján es una de las expresiones de fe marianas más multitudinarias no sólo del país, sino de todo el mundo. La primera edición se registró el 25 de octubre de 1975, cuando un grupo de 30 mil jóvenes marchó con el lema “La juventud camina a Luján por la Patria”, en un momento social y político del país muy convulsionado.

La convocatoria fue creciendo en forma exponencial cada año, y hoy convoca a cientos de miles de peregrinos que llegan del país entero para transitar la Ruta Nacional 7, con sus intenciones y agradecimientos, con sus dolores y alegrías a cuestas.

Aquella primera marcha surgió de una decisión espontánea y sencilla, pero riesgosa por el momento político que vivía el país: sus organizadores jamás pensaron en lo que se convertiría 50 años después.

Pero, ¿cómo se gestó lo que llegaría a ser la manifestación de fe más grande del país? Lo contó hace unos años el padre Ricardo Larken, miembro de esa generación de sacerdotes y jóvenes porteños que comenzó a pensar una iniciativa concreta para unir a los jóvenes.

“Había que dar cabida a la juventud desalentada y abandonada a una nueva forma de cambiar la realidad: desde el Evangelio y desde la Iglesia. Pero no desde lo que el imaginario popular tenía por Iglesia: la jerarquía, los curas, las tranzas con los poderosos de turno, el ‘no innovar que te fichan’. La Iglesia tal cual es: los sencillos, los humildes, los pobres, los que sirven. Y de eso había bastante en la Iglesia. De entonces y de ahora y de siempre”, expresó el padre Larken.

En 1975, el país estaba inmerso en la violencia política y se vivía una profunda crisis política y económica. Ese año marcó la antesala y el inicio legal e institucional del terrorismo de Estado en Argentina, bajo el gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón y su interinato ejercido por Ítalo Luder. Pero, pese a los riesgos, ese grupo de sacerdotes -sin la autorización de la Iglesia- organizó una marcha al santuario mariano con el fin de unir a una juventud dividida.

“Creíamos que íbamos a ser unos 2500 o 3000 jóvenes, pero llegamos a ser 30.000. Era una locura. Algunos hablaban de 50.000”, contó alguna vez el padre Larken en una entrevista periodística. “Caminábamos por la avenida Rivadavia que era una mano de ida y otra de vuelta, avanzando. la mayoría por la mano derecha, dejando libre la de la izquierda para el tránsito”, recordó.

De esos inicios, también son recordados los sacerdotes Rafael Tello, Raúl Rossi y Joaquín Sucunza. En aquellos momentos, los grupos juveniles en las

 parroquias eran diversos: había grandes reuniones de jóvenes en el colegio Episcopal de Villa Devoto y fue de esos grupos donde el padre Tello recogió las inquietudes de los jóvenes y se le ocurrió la idea de la peregrinación para canalizarlas.

“La peregrinación nació en años difíciles, donde cualquier cosa masiva era mirada con desconfianza. Fue claramente juvenil, y con un punto de partida claramente popular desde el santuario de San Cayetano de Liniers. No contó de entrada con demasiado apoyo de la jerarquía, sin que por eso fuera anárquica. Más bien diría que fue espontánea. Nadie la organizaba pero fueron muchos los que se pusieron a servirla”, contó también en algún momento el padre Mamerto Menapace.

Lo que comenzó con ese gesto audaz y providencial se convirtió en la actualidad en una de las mayores manifestaciones de fe popular de la Argentina y del mundo, que se repite -año tras año- cada primer fin de semana de octubre.

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